Antología. “El valor de educar”.
Autor: Fernando Savater.
2. ª Edición: abril 1997
102 páginas
Reseñadora: Azucena
Michelle Torres Venegas.
Fernando
Savater en la creación de esta bibliografía nos incita a hacer reflexión sobre
la humanidad. A lo largo de 5 capítulos nos redacta a través de cada uno de
ellos las partes importantes que hacen de un ser humano.
A
través de menciones sobre algunos autores y tomando como ejemplo especies y
hechos de nuestros antepasados, ponemos en marcha el gusto y la necesidad de interpretar el texto de manera reflexiva y
hacer conciencia sobre la educación en el ser humano.
Claro
está que el tema principal somos uno mismo, lo que nos lleva a pensar que somos
una especie tan esencial por el lado romántico y tan destructiva por el lado
realista. Somos los únicos capaces de crecer y sacar la chispa de este mundo
paralelo, o dejar en la incógnita este mundo sideral.
Me
complace ser parte como lectora de esta reflexiva bibliografía, considerándola
un recurso literario al que podemos considerar nuestro rincón de meditación. Quien
es capaz de llegar al final de la lectura y no se lleva consigo una opinión
crítica sobre el contenido no puso atención al propósito de esto.
Como
un elemento principal, la educación hace intervención continuamente recordando
la vitalidad en el ser humano, y quienes gustan de ello es capaz de encontrar
la calma al final de la tormenta. Es un paraíso extraordinario, encargado de
aplicar potencialidad a la esencia de esta especie.
Otorgar espacios y
estructuras educacionales hace de esto una disciplina para escalar el camino de
la enseñanza. Sin embargo al desglosar esto, el contexto, las herramientas, el
espacio, los tiempos, quedan de sobra cuando la intención y la esperanza están
presentes permaneciendo como una semilla dentro de una hermosa planta por
florecer.
Lo
importante no es aprender, sino que hacemos con ese aprendizaje, las personas
en que nos convertimos y los productos que diseñamos ante esto. Aquellos que
sean capaces de aprovechar al máximo lo aprendido en la escuela, en las calles
armadas, en el hogar destructor serán los que sobrevivan a esta guerra
capitalista.
Aprender
de las experiencias y mejorar a partir de las fallas, son hechos admirables
ante el público estremecedor. Los aplausos y los rechazos, son espinas que
incomodaran o pétalos que embellecerán a la vida como reflejo en una flor.
Es
tan sencillo entregar juicios sin conocer la complejidad de los tiempos en que
cada quien consigue sus logros. Posiblemente las jerarquías existentes se
encargan de establecer niveles en este mundo, pero no conlleva un camino seguro
posiblemente ante los retos que se presentan, este libro me ha enseñado lo
importante que es la fortaleza interna.
La
educación como un esbozo ante aquello que no deseamos aprender o un empujón que servirá de apoyo para llegar a la cima del
emprendimiento. La capacidad de integrar las piezas clave para ser alguien
digno en los grupos de enseñanza, son retos que uno mismo se antepone.
Pero
al continuar el texto nos damos cuenta el énfasis que conlleva aprender, no
solo aprender las matemáticas o a diferenciar entre lo bueno y lo malo, sino
aprender a utilizar esos conocimientos como recurso en nuestra construcción
personal.
La
educación está más ella de lo que se piensa, no abarca una gran parte de
nuestra vida, al contrario se vuelve un hogar indeterminado para quienes
disfrutan de su filosofía.
Y
no olvida, el involucramiento de la sociedad como motivo de diseñador en la
enseñanza, ya que es ella quien se encarga de incluir tendencias e innovar para
hacer frente a la enseñanza. Somos nosotros mismos quienes decidimos si son
herramientas a nuestra ventaja o demonios contra los cuales luchar.
El
querer y el poder son dos hechos que van de la mano, para elogiar a nuestro
empoderamiento como dictadores de nuestra historia.
Hace
una gran referencia ante los docentes en la educación, realza la
responsabilidad que tienen en sus manos de volver este mundo digno de alabar o
los culpables del desequilibrio educacional.
Si
es por gusto y amor el enseñar, adelante, sino, con permiso. Y esto mismo está
dirigido para los aprendices, que por mala suerte están por obligación y no por
vocación.
Plantea
que es la misma educación quien rinde los frutos de la superación y a falta de
ella podemos caer en la perdición.
«Lo que el niño recibe
de sus padres son aptitudes muy generales: una determinada fuerza de atención,
cierta dosis de perseverancia, un juicio sano, imaginación, etc. Ahora bien,
cada una de estas aptitudes puede estar al servicio de toda suerte de fines
diferentes.” Pg. 69.
El
encontrar una explicación sobre la educación a partir de razas y distintos
sistemas políticos, entre ellos ideologías culturales se convierte todo un
dilema hallar la respuesta, porque la historia no avanza para todos, no trasciende
de igual manera y mucho menos apropiamos todos el racionalismo a manera de
superar los desafíos de la individualidad y valoración de la humanidad.
Savater
no persuasiva sobre amar la educación o ver el lado bueno de las cosas, se
encarga de hacernos ver la realidad, al sentirnos agradecidos o deseosos de
estar en donde estamos. Su intención es ver la montaña de la educación y su
trayectoria hasta hoy, posiblemente como podemos transcender ante tales hechos.
Al
final de cuentas la interpretación de estos párrafos queda a responsabilidad de
quien los lee, pero no hay que olvidar prestar atención a los pequeños detalles
de este libro, porque nos puede engrandecer o presionar a marcar la diferencia
de ahora en adelante.
[Fernando, S. (El valor
de educar)(1997)].