jueves, 15 de octubre de 2020

Libro. El valor de educar.

 


Antología. “El valor de educar”.

Autor: Fernando Savater.

2. ª Edición: abril 1997

102 páginas

Reseñadora: Azucena Michelle Torres Venegas.

Fernando Savater en la creación de esta bibliografía nos incita a hacer reflexión sobre la humanidad. A lo largo de 5 capítulos nos redacta a través de cada uno de ellos las partes importantes que hacen de un ser humano.

A través de menciones sobre algunos autores y tomando como ejemplo especies y hechos de nuestros antepasados, ponemos en marcha el gusto y la necesidad  de interpretar el texto de manera reflexiva y hacer conciencia sobre la educación en el ser humano.

Claro está que el tema principal somos uno mismo, lo que nos lleva a pensar que somos una especie tan esencial por el lado romántico y tan destructiva por el lado realista. Somos los únicos capaces de crecer y sacar la chispa de este mundo paralelo, o dejar en la incógnita este mundo sideral.

Me complace ser parte como lectora de esta reflexiva bibliografía, considerándola un recurso literario al que podemos considerar nuestro rincón de meditación. Quien es capaz de llegar al final de la lectura y no se lleva consigo una opinión crítica sobre el contenido no puso atención al propósito de esto.

Como un elemento principal, la educación hace intervención continuamente recordando la vitalidad en el ser humano, y quienes gustan de ello es capaz de encontrar la calma al final de la tormenta. Es un paraíso extraordinario, encargado de aplicar potencialidad a la esencia de esta especie.

Otorgar espacios y estructuras educacionales hace de esto una disciplina para escalar el camino de la enseñanza. Sin embargo al desglosar esto, el contexto, las herramientas, el espacio, los tiempos, quedan de sobra cuando la intención y la esperanza están presentes permaneciendo como una semilla dentro de una hermosa planta por florecer.

Lo importante no es aprender, sino que hacemos con ese aprendizaje, las personas en que nos convertimos y los productos que diseñamos ante esto. Aquellos que sean capaces de aprovechar al máximo lo aprendido en la escuela, en las calles armadas, en el hogar destructor serán los que sobrevivan a esta guerra capitalista.

Aprender de las experiencias y mejorar a partir de las fallas, son hechos admirables ante el público estremecedor. Los aplausos y los rechazos, son espinas que incomodaran o pétalos que embellecerán a la vida como reflejo en una flor.

Es tan sencillo entregar juicios sin conocer la complejidad de los tiempos en que cada quien consigue sus logros. Posiblemente las jerarquías existentes se encargan de establecer niveles en este mundo, pero no conlleva un camino seguro posiblemente ante los retos que se presentan, este libro me ha enseñado lo importante que es la fortaleza interna.

La educación como un esbozo ante aquello que no deseamos aprender o un empujón  que servirá de apoyo para llegar a la cima del emprendimiento. La capacidad de integrar las piezas clave para ser alguien digno en los grupos de enseñanza, son retos que uno mismo se antepone.

Pero al continuar el texto nos damos cuenta el énfasis que conlleva aprender, no solo aprender las matemáticas o a diferenciar entre lo bueno y lo malo, sino aprender a utilizar esos conocimientos como recurso en nuestra construcción personal.

La educación está más ella de lo que se piensa, no abarca una gran parte de nuestra vida, al contrario se vuelve un hogar indeterminado para quienes disfrutan de su filosofía.

Y no olvida, el involucramiento de la sociedad como motivo de diseñador en la enseñanza, ya que es ella quien se encarga de incluir tendencias e innovar para hacer frente a la enseñanza. Somos nosotros mismos quienes decidimos si son herramientas a nuestra ventaja o demonios contra los cuales luchar.

El querer y el poder son dos hechos que van de la mano, para elogiar a nuestro empoderamiento como dictadores de nuestra historia.

Hace una gran referencia ante los docentes en la educación, realza la responsabilidad que tienen en sus manos de volver este mundo digno de alabar o los culpables del desequilibrio educacional.

Si es por gusto y amor el enseñar, adelante, sino, con permiso. Y esto mismo está dirigido para los aprendices, que por mala suerte están por obligación y no por vocación.

Plantea que es la misma educación quien rinde los frutos de la superación y a falta de ella podemos caer en la perdición.

«Lo que el niño recibe de sus padres son aptitudes muy generales: una determinada fuerza de atención, cierta dosis de perseverancia, un juicio sano, imaginación, etc. Ahora bien, cada una de estas aptitudes puede estar al servicio de toda suerte de fines diferentes.” Pg. 69.

El encontrar una explicación sobre la educación a partir de razas y distintos sistemas políticos, entre ellos ideologías culturales se convierte todo un dilema hallar la respuesta, porque la historia no avanza para todos, no trasciende de igual manera y mucho menos apropiamos todos el racionalismo a manera de superar los desafíos de la individualidad y valoración de la humanidad.

Savater no persuasiva sobre amar la educación o ver el lado bueno de las cosas, se encarga de hacernos ver la realidad, al sentirnos agradecidos o deseosos de estar en donde estamos. Su intención es ver la montaña de la educación y su trayectoria hasta hoy, posiblemente como podemos transcender ante tales hechos.

Al final de cuentas la interpretación de estos párrafos queda a responsabilidad de quien los lee, pero no hay que olvidar prestar atención a los pequeños detalles de este libro, porque nos puede engrandecer o presionar a marcar la diferencia de ahora en adelante.

[Fernando, S. (El valor de educar)(1997)].


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